La inteligencia artificial está transformando la forma en la que muchas empresas españolas trabajan, toman decisiones y se relacionan con sus clientes. Su impacto ya se nota en áreas como la automatización de tareas, el análisis de datos, la atención al cliente, el marketing o la gestión administrativa.
Aunque las grandes compañías fueron las primeras en adoptar estas tecnologías, cada vez más pymes y autónomos están incorporando herramientas de IA gracias a soluciones más accesibles y fáciles de utilizar. Esto está permitiendo ahorrar tiempo, mejorar la productividad y reducir determinados costes, pero también plantea nuevos retos relacionados con la formación, la protección de datos o el uso responsable de estas herramientas.
Además, la evolución de la normativa europea está obligando a las empresas a prestar más atención a cómo utilizan la inteligencia artificial y qué responsabilidades asumen al incorporarla a sus procesos.
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¿Qué impacto está teniendo la inteligencia artificial en las empresas españolas?
La inteligencia artificial está ganando peso rápidamente en el tejido empresarial español. Según los últimos datos del INE, en 2025 el 21,1% de las empresas con 10 o más empleados ya utilizaba tecnología de IA, frente al 12,4% del año anterior. Es decir, su adopción aumentón 8,7 puntos porcentuales en solo un año.
El crecimiento también se está produciendo entre los negocios más pequeños. Entre las empresas de menos de 10 trabajadores con conexión a internet, el uso de la inteligencia artificial alcanzó el 13,4% en 2025, frente al 7,5% registrado un año antes.
Este avance está haciendo que la IA deje de utilizarse únicamente en proyectos tecnológicos especializados y pase a formar parte de procesos habituales como la creación y análisis de contenidos, la atención al cliente, la automatización administrativa, el análisis de datos o la gestión empresarial. De hecho, entre las empresas que ya utilizan IA destacan aplicaciones relacionadas con la generación de imágenes, vídeos o audio y el análisis del lenguaje escrito.
A nivel europeo, España se encuentra actualmente en torno a la media de la Unión Europea en adopción empresarial de inteligencia artificial: Eurostat sitúa el uso de estas tecnologías en el 20,3% de las empresas españolas analizadas en 2025, frente al 20% del conjunto de la UE.
Por tanto, el impacto de la IA en las empresas españolas no se limita a incorporar nuevas herramientas. Está empezando a cambiar la forma de organizar el trabajo, gestionar la información y automatizar determinados procesos, aunque su grado de implantación todavía varía considerablemente según el tamaño y el sector de cada empresa.
¿Cómo están utilizando la IA las empresas en España?
Las empresas españolas están utilizando inteligencia artificial sobre todo para automatizar procesos, trabajar con información y mejorar áreas como marketing, ventas y gestión interna. Según ONTSI, entre las compañías que ya emplean IA destacan precisamente los usos relacionados con marketing y ventas y con la organización de procesos administrativos o de gestión empresarial.
También están ganando peso las aplicaciones capaces de analizar y generar contenidos. Los datos del INE muestran que, entre las empresas que utilizan IA, un 53,87% la emplea para generar imágenes, vídeos, fondos o audios, mientras que un 49,55% la utiliza para analizar el lenguaje escrito. Además, un 27,54% recurre a sistemas de identificación de objetos o personas mediante imágenes o vídeos.
En la práctica, esto se traduce en usos muy variados: creación de contenido para campañas, asistentes para responder consultas, análisis de documentos, clasificación de información, automatización de tareas repetitivas o apoyo para interpretar datos del negocio.
Otro aspecto relevante es que muchas empresas no están desarrollando sus propios sistemas desde cero. Aproximadametne la mitad de la compañías que utilizan IA recurren a soluciones comerciales listas para usar, lo que está facilitando que estas tecnologías lleguen también a organizaciones con menos recursos técnicos.
Esto explica por qué la IA está empezando a integrarse directamente en herramientas que las empresas ya utilizan como CRM, programas de gestión, plataformas de marketing, soluciones de atención al cliente o software de análisis, en lugar de funcionar como una tecnología independiente.
¿Qué sectores españoles están adoptando más la inteligencia artificial?
La adopción de la inteligencia artificial en España no avanza al mismo tiempo en todos los sectores. Las empresas más vinculadas a la tecnología y a los servicios digitales son, con diferencia, las que presentan un mayor nivel de implantación.
Según ONTSI, en 2024 el 46,6% de las empresas de información y comunicaciones con 10 o más empleados utilizaba IA, seguido muy de cerca del sector TIC con un 45%. En tercer lugar aparecen las actividades profesionales, científicas y técnicas, con un 26,1%.
Entre las microempresas se repite prácticamente el mismo patrón. Información y comunicaciones, sector TIC y actividades profesionales, científicas y técnicas vuelven a ocupar las primeras posiciones, aunque con porcentajes algo inferiores.
En el extremo contrario, se encuentran sectores como la construcción, donde la adopción se situaba en torno al 4,5% o el transporte y almacenamiento, con un 8,7%. Esto refleja que la implantación de IA sigue siendo mucho más limitada en actividades menos digitalizadas o donde los procesos dependen en mayor medida del trabajo presencial.
Estas diferencias también ayudan a entender hacia dónde puede crecer la IA en los próximos años. Sectores como el comercio, industria, construcción o servicios técnicos todavía tienen margen para incorporar herramientas capaces de automatizar tareas administrativas, analizar información, gestionar clientes o facilitar la toma de decisiones.
¿Cómo afecta la IA a la productividad y los costes de las empresas?
Uno de los principales efectos de la inteligencia artificial en las empresas está relacionado con la productividad. Al automatizar tareas, facilitar al análisis de información y reducir el tiempo dedicado a determinados procesos, la IA puede permitir que una empresa haga más trabajo con los mismos recursos.
El Banco de España señala que estas tecnologías tienen potencial para mejorar la eficiencia de los procesos y aumentar la productividad, aunque todavía existe bastante incertidumbre sobre cuál será su impacto a largo plazo. Entre las empresas españolas que ya utilizan IA, uno de los usos más habituales es precisamente la optimización de procesos internos.
En la práctica, estas mejoras pueden traducirse en ahorro de tiempo en tareas como preparar documentación, analizar datos, atender consultas, clasificar información o realizar trabajos administrativos. Esto no implica necesariamente reducir el personal, sino liberar tiempo para actividades de mayor valor, como vender, atender clientes o desarrollar nuevos productos y servicios.
En cuanto a los costes, la IA también puede ayudar a reducir algunos gastos operativos, pero su implantación no es gratuita. El propio Banco de España identifica los costes de implementación, la falta del personal cualificado y la disponibilidad de datos entre las principales barreras que encuentran las empresas españolas.
Por eso, el impacto económico dependerá de cómo se utilice. Incorporar la IA simplemente por tendencia puede generar más costes que beneficios, mientras que aplicarla a procesos concretos donde exista un ahorro mediable de tiempo o recursos puede mejorar la eficiencia y la rentabilidad del negocio.
¿Cómo está cambiando la IA al empleo y la forma de trabajar?
La inteligencia artificial no solo está automatizando tareas, también está cambiando cómo se organiza el trabajo dentro de las empresas. Cada vez más empleados utilizan asistentes de IA para redactar documentos, resumir información, analizar datos, preparar respuestas o agilizar procesos que antes requerían más tiempo.
Esto está haciendo que determinados puestos evolucionen. En lugar de eliminar funciones completas, en muchos casos la IA está asumiendo tareas concretas dentro de un puesto, mientras que el trabajador mantiene aquellas que requieren criterio, experiencia, creatividad o relación con clientes.
De hecho, según el Banco de España, alrededor del 80% de las empresas españolas considera que la IA no tendrá efectos sobre su nivel de empleo. Además, entre las compañías que ya utilizan estas tecnologías, las expectativas sobre su impacto laboral son más positivas que entre aquellas que todavía no las han incorporado.
Al mismo tiempo, está aumentando la necesidad de contar con nuevas capacidades digitales. España ya supera el millón de especialistas TIC, y el 13,1% de las empresas incorpora o busca talento tecnológico, lo que refleja una demanda creciente de perfiles capaces de trabajar con datos, automatización e inteligencia artificial.
Por tanto, más que sustituir de forma generalizada a los trabajadores, la IA está impulsando una transformación de tareas y competencias. Las empresas tendrán que formar a sus equipos para utilizar estas herramientas correctamente y aprender a combinar la automatización con el conocimiento y la experiencia humana.
¿Qué oportunidades ofrece la inteligencia artificial a pymes y autónomos?
La inteligencia artificial abre oportunidades especialmente interesantes para pymes y autónomos, porque permite acceder a capacidades que hace unos años estaban reservadas a empresas con grandes equipos tecnológicos. Hoy muchas herramientas pueden utilizarse mediante suscripción y sin necesidad de desarrollar soluciones propias.
Esto permite, por ejemplo, automatizar tareas administrativas, generar contenidos, analizar documentos, atender consultas, preparar documentos, organizar información o detectar patrones en ventas y clientes. Para negocios con pocos empleados, reducir el tiempo dedicado a este tipo de tareas puede tener un impacto importante en la productividad.
Además, el grado de digitalización de las pymes españolas continúa aumentando. Según el ONTSI, en 2025 el 74,2% de las pequeñas y medianas empresas alcanzaba al menos un nivel básico de intensidad digital, lo que facilita que cada vez más negocios puedan incorporar tecnologías como la inteligencia artificial dentro de herramientas que ya utilizan.
Otra oportunidad está en la capacidad de competir con estructuras empresariales más grandes. Un autónomo o una pequeña empresa puede apoyarse en asistentes de IA para responder más rápido, analizar información que antes requería muchas horas o automatizar determinadas partes de su gestión sin necesidad de ampliar inmediatamente el equipo.
El reto está en elegir bien dónde aplicarla. Para una pyme, suele aportar más valor comenzar por procesos sencillos, repetitivos y con un resultado fácil de medir, e ir ampliando su uso conforme se comprueba que realmente ahorra tiempo o mejora la gestión.
Principales riesgos y retos de la IA para las empresas españolas
La adopción de la inteligencia artificial también plantea riesgos que las empresas deben gestionar desde el principio. Uno de los más importantes es la calidad de la información: si los datos son incompletos, incorrectos o están sesgados, los resultados de la IA también pueden serlo.
Otro reto clave es la protección de datos y la confidencialidad. Introducir información de clientes, empleados o del propio negocio con herramientas externas sin conocer cómo se almacenan o utilizan esos datos puede generar problemas de privacidad y cumplimiento.
También hay que tener en cuenta otros aspectos:
- Errores o respuestas inexactas: los sistemas de IA pueden generar información incorrecta con apariencia de ser válida.
- Dependencia excesiva: automatizar demasiado puede reducir el control sobre procesos importantes.
- Falta de formación: si los empleados no saben cómo utilizar estas herramientas, su adopción puede generar más problemas que beneficios.
- Costes de implantación: integrar IA en procesos complejos puede requerir inversión, tiempo y soporte especializado.
- Ciberseguridad: nuevas integraciones y herramientas también pueden ampliar la superficie de riesgo tecnológico.
- Cumplimiento normativo: las empresas deben conocer las obligaciones derivadas del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial y de otras formas como el RGPD.
Por eso, incorporar IA no debería consistir únicamente en añadir nuevas herramientas. Las empresas españolas necesitan definir qué usos están permitidos, qué información puede compartirse, quién revisa los resultados y qué procesos requieren supervisión humana.
La combinación de tecnología, formación y control interno será clave para aprovechar las ventajas de la IA sin asumir riesgos innecesarios.
¿Qué normativa deben tener en cuenta las empresas españolas al utilizar IA?
Las empresas españolas que utilizan inteligencia artificial deben tener en cuenta principalmente el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), qu establece obligaciones diferentes según el nivel de riesgo del sistema utilizado. Desde el 2 de agosto de 2026, buena parte del reglamento ya es aplicable, incluidas las obligaciones de transparencia para determinados sistemas de IA.
El IA Act distingue entre sistemas de riesgo mínimo, limitado, alto e inaceptable. Por ejemplo, obliga a informar a una persona cuando está interactuando con determinados sistemas de IA, como un chatbot, y establece requisitos estrictos para usos considerados de alto riesgo, como algunos relacionados con selección de personal, educación, servicios esenciales o biometría. Algunas obligaciones específicas para sistemas de alto riesgo tienen plazos posteriores, hasta 2027 y 2028.
Además, desde febrero de 2025 las empresas deben adoptar medidas para garantizar el nivel suficiente de alfabetización en IA entre las personas que utilizan estos sistemas en su nombre. Esto implica que los empleados deben contar con conocimientos adecuados sobre su funcionamiento, riesgos y uso responsable.
A esta normativa se suma el RGPD y la LOPDGDD cuando la inteligencia artificial trata datos personales. La AEPD recuerda que siguen siendo aplicables principios como la minimización de datos, la exactitud, la finalidad del tratamiento y la seguridad de la información.
Por tanto, una empresa española debería revisar, como mínimo, qué herramientas de IA utiliza, qué datos introduce en ellas, qué decisiones automatiza, si debe informar a clientes o trabajadores y qué medidas de supervisión humana mantiene.
Es España, la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (AESIA) tiene entre sus funciones supervisar el cumplimiento de la normativa nacional y europea en esta materia y ejercer las competencias de inspección y sanción que le correspondan.
¿Cómo prepararse para incorporar inteligencia artificial en una empresa?
Antes de implantar inteligencia artificial, conviene definir qué problema se quiere resolver y qué resultado se espera conseguir. Incorporar una herramienta sin un objetivo claro puede añadir costes y complejidad sin generar un beneficio real.
Un buen proceso de preparación puede incluir varios pasos:
- Identificar tareas repetitivas o lentas que puedan beneficiarse de automatización.
- Revisar la calidad de los datos, especialmente si la IA va a trabajar con información interna de la empresa.
- Empezar por proyectos pequeños, fáciles de medir y con un riesgo reducido.
- Elegir herramientas adecuadas, valorando seguridad, integración, soporte y cumplimiento normativo.
- Formar al equipo, para que entienda cómo utiliza la IA, qué limitaciones tiene y cuándo es necesaria una revisión humana.
- Establecer reglas de uso, sobre todo en una relación con datos personales, información confidencial o decisiones sensibles.
- Medir los resultados, comparando tiempo ahorrado, errores reducidos, costes o mejoras en productividad.
También es recomendable priorizar soluciones que se integren con las herramientas que la empresa ya utiliza. Cuanto menos dependa el equipo de copiar información entre aplicaciones o cambiar constantemente de plataforma, más fácil será incorporar la IA al trabajo diario.
En definitiva, la mejor estrategia es empezar de forma gradual, medir el impacto y ampliar el uso solo cuando se hayan comprobado resultados positivos.
¿Cómo ayuda STEL Order a las empresas a aprovechar la inteligencia artificial?
STEL Order incorpora inteligencia artificial directamente en la gestión diaria del negocio a través del STEL Assistant, un asistente capaz no solo de responder preguntas, sino también de ejecutar acciones dentro del propio software. Actualmente está disponible para todas las empresas que utilizan STEL Order.
STEL Assistant cuenta con dos agentes especializados. Order se encarga de realizar tareas, como crear facturas, presupuestos, pedidos, registrar citas, asignar incidencias, consultar stock o dar de alta nuevos clientes y productos. Por su parte, Profesor ayuda a resolver dudas sobre el funcionamiento y la configuración de STEL Order, guiando al usuario paso a paso.
Una de sus ventajas es que permite trabajar mediante lenguaje natural, tanto por escrito como por voz. Así, en lugar de navegar por diferentes pantallas, el usuario puede pedir directamente que se cree un documento, se consulte información o se modifiquen determinados datos del negocio.
Además, STEL Assistant permite adjuntar PDF, Excel e imágenes para extraer y utilizar la información contenida en ellos. Esto facilita tareas como crear o actualizar productos, servicios, gastos, inversiones o activos sin tener que introducir todos los datos manualmente.
La principal diferencia frente a una IA genérica es que STEL Assistant está integrado directamente con la información y los procesos de gestión de la empresa. El objetivo es reducir tareas repetitivas, agilizar procesos y permitir que autónomos y pymes dediquen menos tiempo a la parte administrativa y más a su actividad principal.
Preguntas frecuentes
No. Cada vez más programas empresariales incorporan funciones de inteligencia artificial directamente en sus plataformas, por lo que muchas empresas pueden utilizarlas sin desarrollar sistemas propios ni contar con conocimiento avanzados de programación.
La automatización tradicional ejecuta acciones siguiendo unas reglas previamente definidas. La inteligencia artificial puede ir más allá al interpretar información, reconocer patrones, generar contenido o adaptarse a diferentes situaciones. Ambas tecnologías pueden combinarse dentro de un mismo proceso.
Sí. Las empresas pueden establecer políticas internas sobre qué herramientas pueden utilizarse, qué información puede introducirse y para qué tareas está permitido emplearlas. De hecho, definir unas normas claras de uso de la IA puede ayudar a proteger información confidencial y reducir riesgos.
Un buen punto de partida es comprobar si existen procesos repetitivos, datos suficientemente organizados y objetivos concretos que puedan mejorarse con IA. También es importante disponer de personas responsables de supervisar su uso, revisar los resultados y garantizar el cumplimiento normativo.
