Recibir una notificación de Hacienda nunca es agradable. Más aún si incluye una propuesta de sanción. ¿Qué has hecho mal? ¿Cómo puedes responder? ¿Tienes opción de reducirla o evitarla? En este artículo despejamos todas esas dudas con una guía práctica sobre las sanciones de Hacienda: cuáles existen, cómo se calculan y qué pasos debes seguir si te enfrentas a una. Todo explicado de forma sencilla y con ejemplos reales que te ayudarán a actuar con confianza.
Índice de contenidos
¿Qué son las sanciones de Hacienda y cuándo se aplican?
Las sanciones de Hacienda son penalizaciones económicas que la Agencia Tributaria impone cuando detecta que un contribuyente ha incumplido alguna obligación fiscal, ya sea de forma voluntaria o por error. Pueden surgir por presentar declaraciones fuera de plazo, declarar ingresos incorrectos, aplicar deducciones indebidas o no conservar documentación obligatoria.
La Ley General Tributaria clasifica las sanciones en función de la gravedad de la infracción, estableciendo multas proporcionales que pueden variar del 50% al 150% del importe dejado de ingresar. No todas las sanciones implican fraude: en muchos casos se sancionan retrasos o errores involuntarios.
Además, Hacienda aplica recargos e intereses de demora, que pueden sumarse a las sanciones si no se regulariza la situación en plazo. Por ello, es clave mantener una gestión fiscal ordenada, usar herramientas que ayuden a cumplir con las obligaciones y estar informado sobre cómo actúa la Agencia Tributaria ante cualquier irregularidad.
Tipos de infracciones tributarias según la Ley General Tributaria
Para comprender en profundidad el funcionamiento del sistema sancionador español, es fundamental entender cómo clasifica Hacienda las infracciones tributarias. La Ley General Tributaria (LGT) distingue claramente tres tipos de infracción en función de su gravedad:
Infracción leve
Se considera leve aquella conducta que supone un perjuicio económico reducido para la Hacienda Pública y no incluye elementos de ocultación ni dolo. Algunos ejemplos habituales de infracción leve son:
- Declaraciones presentadas con pequeños errores aritméticos
- Declaración fuera de plazo sin requerimiento previo de Hacienda
- Retraso puntual en el pago de un impuesto sin que haya existido ocultación
Estas infracciones suelen sancionarse con una multa proporcional del 50% de la cantidad dejada de ingresar, aunque este porcentaje puede reducirse si se dan circunstancias como el pronto pago o la ausencia de oposición al acta.
Infracción grave
Este tipo se aplica cuando hay ocultación, utilización de medios fraudulentos o resistencia a la actuación de la Administración. También cuando el contribuyente deja de ingresar una cantidad elevada o comete errores reiterados.
Ejemplos:
- Presentar declaraciones falseando datos deliberadamente
- Omitir ingresos importantes
- No llevar libros contables obligatorios o destruir pruebas
La sanción oscila entre el 50% y el 100% de la cuota defraudada, dependiendo de la gravedad del caso, el nivel de colaboración y si se trata de una infracción continuada.
Infracción muy grave
Este tipo se reserva para los casos más serios, donde existen elementos de intención dolosa y medios fraudulentos especialmente complejos. Incluye:
- Uso de facturas falsas o manipuladas
- Estructuras societarias ficticias para evitar impuestos
- Fraudes organizados y de gran escala
Las sanciones van desde el 100% al 150% de la cantidad defraudada, con menor posibilidad de reducción, y pueden ir acompañadas de actuaciones penales si la infracción constituye delito fiscal (más de 120.000 € defraudados).
¿Cuáles son las sanciones más comunes impuestas por Hacienda?
Aunque las sanciones pueden variar dependiendo del caso, hay un conjunto de situaciones muy frecuentes que afectan tanto a autónomos como a empresas. Aquí repasamos las más habituales:
Presentación fuera de plazo
Si presentas cualquier modelo tributario después del plazo legal y sin requerimiento previo, se aplica un recargo por declaración extemporánea. Este no es técnicamente una sanción, pero puede convertirse en ella si Hacienda detecta el retraso antes de que lo regularices tú.
Recargos:
- 1% fijo + 1% adicional por cada mes completo de retraso (hasta 12 meses)
- A partir del mes 12: 15% + intereses de demora
No declarar ingresos o hacerlo mal
Ocurre cuando se omiten ingresos en el modelo 130 (IRPF), modelo 303 (IVA) o modelo 200 (Impuesto de Sociedades). Esta falta puede ser leve, grave o muy grave según el importe y si hubo ocultación.
¿Sabes si estás aplicando bien tus retenciones? Evita errores frecuentes con esta calculadora de IRPF.
Sanción: entre el 50% y el 150% de lo dejado de ingresar.
Aplicar deducciones o gastos indebidos
Muchos autónomos o negocios incluyen gastos no deducibles o aplican reducciones fiscales que no les corresponden. Si Hacienda lo detecta, puede recalcular la liquidación e imponer una sanción proporcional.
Ejemplo clásico: deducirse el 100% del combustible o de una factura sin retención IRPF correcta.
Errores formales o contables
Aunque no siempre conllevan multa, los errores como no emitir correctamente las facturas, no conservar los justificantes o llevar libros mal cumplimentados pueden generar sanciones específicas de entre 150 y 6.000 euros, dependiendo de su impacto.
¿Sabes que será obligatorio facturar electrónicamente para los autónomos? Échale un vistazo a nuestro artículo sobre los mejores programas de facturación para que tengas claro cual adoptar antes de iniciar tu andada en el emprendimiento.
No atender requerimientos
Ignorar una notificación de Hacienda o no aportar documentación en un proceso de comprobación puede considerarse resistencia o negativa, lo que eleva automáticamente el nivel de gravedad de la infracción.
Sanción añadida: de 150 € a 600 € por cada requerimiento no atendido.
¿Cómo funciona el procedimiento sancionador?
Cuando Hacienda detecta una posible infracción, inicia un procedimiento sancionador que garantiza el derecho de defensa del contribuyente. Todo comienza con una propuesta de liquidación o un acta de inspección, en la que se expone la irregularidad detectada. Esta notificación puede llegar por correo, sede electrónica o notificación telemática, y marca el inicio del plazo legal para responder.
Una vez recibida la propuesta, dispones de 10 a 15 días hábiles para presentar alegaciones, justificar el error o aportar documentación que sustente tu posición. Si tras estudiar estas alegaciones Hacienda decide mantener la sanción, emite una resolución en la que detalla el tipo de infracción, el importe y el plazo para pagar o recurrir.
Si decides no impugnar y pagas en el plazo voluntario, puedes beneficiarte de una reducción de hasta el 65% de la sanción (25% por conformidad y 40% por pronto pago). En caso de no estar conforme, tienes derecho a presentar un recurso de reposición, acudir al Tribunal Económico-Administrativo Regional (TEAR) o, en última instancia, recurrir por vía judicial.
Multas, recargos y sanciones: ¿en qué se diferencian?
En el día a día, es habitual que muchos autónomos y empresas utilicen de forma indistinta los términos multa, recargo y sanción, pero en realidad tienen significados diferentes para Hacienda. Comprender bien en qué consiste cada uno te permitirá actuar con criterio y evitar errores que puedan salir caros.
Sanciones: la respuesta a una infracción
Una sanción es una penalización formal que Hacienda impone cuando detecta una infracción tributaria. Puede deberse a errores en las declaraciones, omisión de ingresos, deducciones indebidas o cualquier incumplimiento de la normativa fiscal.
Estas sanciones pueden ser:
- Proporcionales, si se calcula un porcentaje sobre el importe no ingresado.
- Fijas, cuando se trata de infracciones formales (como no emitir una factura o llevar mal los libros).
Además, si se acepta la sanción sin presentar recurso y se paga dentro del plazo voluntario, se pueden aplicar reducciones de hasta el 65%, lo que ayuda a mitigar el impacto económico.
Recargos: penalización por retraso sin requerimiento
El recargo por declaración extemporánea se aplica cuando el contribuyente presenta una autoliquidación fuera de plazo, pero antes de que Hacienda le haya notificado ningún requerimiento. A diferencia de la sanción, no implica expediente sancionador ni queda reflejado en el historial fiscal.
Los recargos se calculan así:
- Hasta 12 meses: 1% fijo + 1% por cada mes completo de retraso.
- A partir del mes 13: 15% fijo + intereses de demora.
Este recargo funciona como una forma de «autocorrección», y si se paga en plazo, no acarrea mayores consecuencias legales.
Intereses de demora: compensación por el tiempo
Los intereses de demora se aplican cuando Hacienda reclama un importe que debería haberse ingresado antes, ya sea a raíz de una inspección, una declaración errónea o una liquidación complementaria. No se consideran sanción, sino una compensación por el retraso.
El tipo de interés se actualiza cada año y, en 2025, se sitúa en el 4,0625%. Su cálculo parte del importe pendiente y el tiempo transcurrido desde que debió ingresarse hasta su pago efectivo.
¿Pueden acumularse?
Sí, y es más habitual de lo que parece. Un mismo caso puede incluir:
- Un recargo si se presentó tarde sin requerimiento.
- Una sanción, si además hubo ocultación o infracción.
- Y intereses, si ha pasado tiempo desde la fecha de pago original.
Por eso es tan importante llevar una contabilidad ordenada, presentar las declaraciones en plazo y utilizar herramientas como STEL Order, que automatizan tareas fiscales clave y te mantienen al día con tus obligaciones tributarias.
Plazos, recursos y alegaciones frente a una sanción
Cuando Hacienda notifica una propuesta de sanción, se abre un plazo legal para responder. Lo habitual es contar con 10 a 15 días hábiles para presentar alegaciones y 1 mes para interponer recursos si se confirma la sanción. Además, si decides no impugnar y pagas en plazo, puedes beneficiarte de reducciones de hasta el 65% del importe total (25% por conformidad y 40% por pronto pago).
Las alegaciones son la primera oportunidad para justificar errores, aportar documentación y demostrar que no hubo intención de defraudar. Si no estás conforme con la resolución, puedes presentar un recurso de reposición o acudir al Tribunal Económico-Administrativo Regional (TEAR). Si todo lo anterior falla, siempre queda la vía judicial.
Es fundamental estar pendiente de las notificaciones electrónicas, especialmente si eres autónomo o empresa, ya que los plazos empiezan a contar desde el día siguiente a la recepción. Contar con asesoramiento fiscal en esta fase es clave para evitar errores de forma o fondo que puedan cerrar la puerta a la defensa.
Recomendaciones legales y profesionales ante una notificación
Si recibes una notificación de Hacienda, lo primero es revisar con calma su contenido: tipo de procedimiento, fecha de emisión y si se trata de una propuesta de sanción o de una simple solicitud de información. Es clave anotar la fecha de entrada, ya que a partir de ahí comienzan a contar los plazos legales para responder.
En caso de propuesta de sanción, es recomendable consultar con tu asesor fiscal cuanto antes. Reunir facturas, declaraciones y justificantes te permitirá preparar una respuesta sólida, ya sea para presentar alegaciones, acogerte a una reducción por pronto pago o valorar si conviene recurrir.
Ignorar la notificación nunca es una opción. Aunque creas que es un error o que no tiene fundamento, el silencio administrativo puede hacer que se confirme la sanción. Actuar rápido, con criterio y apoyado en documentación es la mejor defensa ante cualquier procedimiento tributario.
STEL Order: cómo un software de gestión te ayuda a evitar sanciones
Una de las claves para evitar sanciones de Hacienda es mantener una gestión fiscal y contable precisa, automatizada y actualizada. Y eso es precisamente lo que ofrece STEL Order, un software integral diseñado para que autónomos, pymes y empresas gestionen su actividad sin errores ni sorpresas.
Con STEL Order puedes emitir facturas automáticamente con todos los datos fiscales obligatorios, controlar los impuestos de cada periodo, digitalizar tickets y gastos desde el móvil, y tener siempre una visión clara de tus cobros, ventas y vencimientos. Toda esta trazabilidad, orden y control reduce al mínimo las posibilidades de cometer errores que puedan derivar en sanciones o inspecciones.
Además, gracias a su diseño intuitivo y adaptado a la normativa vigente, STEL Order se convierte en un aliado fiscal diario: te ayuda a cumplir plazos, a evitar olvidos en declaraciones, a justificar deducciones y a tener siempre la documentación lista si Hacienda la solicita. En resumen: menos sustos, menos tiempo perdido y más tranquilidad.
Preguntas frecuentes sobre sanciones de Hacienda
¿Puede Hacienda sancionarme por errores cometidos por mi asesor?
Sí. Aunque trabajes con un asesor fiscal, la responsabilidad ante Hacienda siempre recae sobre el contribuyente. Si tu asesor comete un error en una declaración o presenta un modelo fuera de plazo, tú eres quien responderá ante la Agencia Tributaria. Por eso es tan importante elegir un profesional de confianza y mantener una comunicación fluida con él. Además, usar herramientas como STEL Order permite compartir la información con tu asesor en tiempo real, reduciendo errores.
¿Las sanciones de Hacienda prescriben?
Sí, pero no siempre. En general, Hacienda tiene 4 años para iniciar un procedimiento sancionador desde que se cometió la infracción. Sin embargo, este plazo puede interrumpirse si durante ese tiempo recibes notificaciones, requerimientos o inspecciones. Por eso, aunque hayan pasado varios años desde el error, no significa que la sanción esté prescrita si ha habido actividad administrativa relacionada.
¿Puedo fraccionar o aplazar el pago de una sanción?
Sí, puedes solicitar el aplazamiento o fraccionamiento del pago de una sanción, al igual que con cualquier otra deuda tributaria. Eso sí, mientras esté pendiente de pago, se pueden generar intereses de demora. Además, si la sanción se ha convertido en firme y no se atiende, Hacienda puede iniciar un procedimiento de embargo sobre tus cuentas o bienes.
¿Cómo afecta una sanción tributaria al historial de mi empresa?
Una sanción en firme no genera antecedentes penales, pero sí queda registrada en el expediente tributario. Esto puede influir en futuros trámites con la Agencia Tributaria, como solicitudes de aplazamientos, inspecciones o incluso concursos públicos. Repetir sanciones en poco tiempo también puede agravar el importe de las futuras multas o reducir las opciones de descuento por pronto pago.